Es una técnica que nació en el Antiguo Egipto y tiene la doble finalidad eliminar el vello y exfoliar la piel, dejándola suave y lo mejor: ¡dura hasta por seis semanas! Hoy en se utiliza en Oriente y en algunos de estética de Europa. Es ideal para las personas con piel sensible por ser totalmente hipoalergénica ya que sus ingredientes son naturales y se puede usar en cualquier parte del cuerpo.
La receta es súper sencilla. Al ser casera, varían algunas proporciones o consejos; esta es la versión que yo utilizo y me resulta:
1. Coloco en una sartén:
2 tazas de azúcar
1/4 taza de jugo limón exprimido
1/4 taza de agua
a fuego moderado (la llama no debe ser ni demasiado fuerte ni demasiado débil).
2. Revuelvo hasta que el azúcar esté bien disuelta y alcance el punto de 'bola' o 'bola suave' (término de repostería); esto es alrededor de los 115º más o menos, si quieren usar termómetro de cocina. Un truco para probar si está, es que tomes un poco de la mezcla con una cuchara y la pongas bajo agua fría: tiene que formarse una bola suave (justamente!) al enrollarla con los dedos.
Lo que hago yo es esperar a que rompa el hervor (después de un par de minutos), bajo el fuego al mínimo y espero a que las burbujas tomen un color dorado. En cuanto esto sucede, quito la sartén del fuego. Este paso es el más importante porque si se te pasa, tienes que empezar de nuevo. Recuerda que no hay que dejar de revolver porque, de otra forma, el azúcar se puede pegar al fondo y quemarse.
3. Una vez que la retiro del fuego, dejo un minuto a que se enfríe hasta que tenga más o menos el aspecto de la cera común. 4. La uso como tal.
Para mí, lo más práctico e higiénico es usarla con bandas de tela (o de papel, lo que les resulte más cómodo). Es conveniente primero probar en alguna parte menos sensible del cuerpo, como el brazo, en una pequeña sección: tiene que poder pegarse pero ser fácil de quitar. La extiendo en el área que deseo depilar en el sentido del crecimiento del vello, pego encima la banda de tela, espero un momento (no demasiado para que no se endurezca y lastime) y retiro de un tirón en el sentido contrario al crecimiento del vello. La pasta debe estar tibia. Si quedan pelos se pueden repetir el procedimiento hasta que quede todo eliminado. En el caso que la piel se irritara habrá que dejarla descansar un rato. Una vez depilada la zona, limpiar con agua fría para cerrar los poros.
La ventaja de este método milenario contra la cera tradicional es que es beneficioso para la piel, dura mucho más tiempo, es más económico, se adhiere al pelo (no a la piel, por lo que es más efectivo) y no es necesario el uso de ningún antiséptico. Practicando y con paciencia se domina.
Para limpiar los utensilios después, simplemente hay que dejarlos bajo un chorro de agua caliente o en remojo, según prefieran, ya que el azúcar se disuelve sola: no es necesario fregar, ni nada por el estilo.
Al baño maría, se puede calentar y volver a utilizar unos 5 o 6 veces más.


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